Aquí estoy escribiendo y borrando una y otra vez, buscando las palabras para contaros la última parte que me ha tocado vivir en mi aventura con el cáncer de mama. Y busco como deciros lo bueno...pero me está costando.
Me niego a contar sólo lo desgraciada que me he sentido, lo dolorida que estoy y lo lento que es todo esto. Me niego a que os quedéis con ese mensaje. Me niego a que la que lo tenga que pasar se muera de miedo al leer mi experiencia. Me niego. Así que vamos a buscar lo bueno.
Como todos sabéis acabé mi tratamiento a final de agosto, pero esto no se terminó, sólo fue eso, el tratamiento, pero quedaba aun un paso más. Uno grande, doloroso y definitivo. Yo quería viajar, celebrar, darme de alta...y el médico con la gracia que tenemos por aquí me dijo "niña, no vayas tan ligera". ¿Y eso por qué? Pues porque queda rematar el traje a medida que te diseñamos aquel día de marzo de 2013 que viniste con un diagnóstico tan grave, cerrar el círculo, queda la prórroga...en la que todo se decide, pero en este caso con la suerte que sabemos, al 99 por ciento, que la que gana eres tú. Si te lo plantean así, ¿qué vas a decir? Pues venga, cuanto antes mejor!
Así que el 19 de noviembre volví a pasar por quirófano...espero que por última vez. He tenido que despedirme de mi pecho "bueno", el que me quedaba, porque empezaba a darnos problemas...ya no tengo glándulas mamarias, me han "rebañado" bien, pero eso que tanto me ha costado asumir, y tanto me está costando superar, tiene su parte buena, nunca más cáncer de mama, y además, que aprovecharon la operación para que los cirujanos plásticos me pusieran dos prótesis que dicen que en unos meses serán la envidia de todo el mundo. ¡Qué exagerados! Jajajaja. Quién me lo iba a decir, yo que era anti cirugía estética!
Así que en esas estoy, en plena recuperación, con problemas con la cicatrización y muy cansada. Todo normal según los médicos, pero bueno, yo reconozco que esta vez no estoy siendo ni tan positiva, ni tan valiente ni tan campeona...los que me tienen cerca podrían contaros lo mucho que me estoy quejando. Menos mal que estos meses me han dado los mecanismos para controlarme, para pensar que mañana será otro día, para ver el lado positivo, el vaso medio lleno...en fin, todo eso que ya sabemos.
No he contado nada antes porque no me encontraba bien, y porque este tema se trata con mucha frivolidad. Yo no he elegido esto, y no se parece en nada a ponerse silicona por gusto. Lo de Angelina Jolie no me hace ninguna gracia, y no sé por qué es lo primero que a la gente se le ocurre cuando le cuentas esto...así que me he metido un poco en mi cueva para intentar que nada me afecte ni me moleste, sobre todo porque sé que no hay mala intención y que todos los que me rodean y me llaman y se preocupan lo hacen con mucho cariño, y que no siempre se acierta con los comentarios, así que he preferido que lo supieran sólo los más cercanos. Pero como siempre, vuestros mensajes preguntándome cómo me va y cómo estoy, vuestra preocupación y vuestro cariño, me empuja a contaros el motivo por el que últimamente estaba tan perdida. ¡Estaba poniéndole punto final a todo esto!
Espero poder disfrutar un poquito del mes de diciembre que me encanta, de la Navidad que me gusta más todavía y de toda la gente que me quiere que es mucha. Y espero encontrarme fuerte para contaros pronto muchas cosas buenas que me han pasado estos días de hospital, de los angelitos que me encuentro en cada fase de esta enfermedad, de cómo otras personas toman la decisión de pasar por esta operación y lo hacen con frialdad, fuerza y valentía. De cómo me siento de afortunada por tantas cosas que se descubren cuando te faltan, cuando piensas que estas pagando un peaje para seguir disfrutando de una vida lo mas normal posible. Y para daros más detalles de la operación. Todo eso os lo contaré en unos días que me encuentre mejor, lo prometo!
Gracias una vez más, a todos, por tanto!
