lunes, 21 de abril de 2014

Sigo aquí!

Una vez más no sé como empezar para agradecer todo el cariño que recibo por todas partes. A todos los que me estáis preguntando por qué no escribo desde hace casi un mes lo primero agradeceros los mensajes, el interés, los ánimos...todo lo que me mandáis, y luego deciros que estoy bien, que no he escrito porque van pasándome cosas y se me van acumulando! Y bueno, vamos a decir toda la verdad, he tenido días durillos, si...ahora os cuento.

Este último mes, como ya escribí, ha sido el aniversario de mis primeras veces de todo lo relacionado con el cáncer, y empecé bien, pero fui perdiendo fuerzas como un globo que se deshincha. Aunque por fechas este año no ha coincidido, todo empezó en Semana Santa, y no sé si habrá sido el ambiente, los olores, la música...pero lo he revivido todo muchas veces sin quererlo, y no siempre me ha sentado muy bien.

Hay cosas que he querido repetirlas para vivirlas desde esta nueva situación, dando gracias porque lo peor ya pasó, pero a veces se te enciende algo dentro, algo que está apagado normalmente y que te dice, ¿pero por qué tuvo que pasarme todo eso? ¿Y por qué ahora estoy así? Y claro, pues te da bajoncillo.

Yo tenía muchas expectativas en vivir estos días desde el agradecimiento, siendo consciente de la suerte que tengo de haber pasado ya el primer año malo, de no tener la incertidumbre del año pasado, pero las fuerzas me han fallado mucho, las físicas y las psíquicas. Pensé que iba a poder hacer más cosas, salir más, disfrutar más y sólo ha podido ser algunos días y a ratitos. Eso de salir de casa por la mañana y volver por la noche es para días puntuales, pero para pasar toda la semana y con el calor que hemos tenido, para mi cuerpo es imposible. Empezaban las piernas con sus dolores a los que ya me tienen acostumbrada, luego se me iba bajando la tensión y yo intentaba arreglarlo con Coca Cola o café, y cuando ya veían que yo seguía aún sin fuerzas, entraba en acción el dolor de cabeza, y con eso ya no hay quién pueda! Así que los días se me quedaban en 3 horitas o poco más...eso me ha agobiado bastante.

Como dice Sandra Ibarra en su libro y en una entrevista que leí el otro día, levantarte y que no te duela nada es el mejor de los regalos! Lo primero que hay que agradecer todos los días. Eso no se valora hasta que no se está con dolores constantes. 

Y con ese bajoncillo físico, pues ya os podéis imaginar, el psíquico casi que venía solo...así que un poco decepcionada de ver mi realidad. Yo siempre he oído a los mayores decir que en la vida lo difícil no es sólo llegar, sino mantenerse...y ahora comprendo que es una gran verdad. Yo he vivido esto con mucha fuerza, lo he peleado con muchas ganas, pero ya se me está haciendo cuesta arriba, cada vez más...y sigo sin fecha de final, que es lo que más agobia. Y luego habrá que ir tomando decisiones...volver a pasar por quirófano...en fin, me queda bastante, y enfrentarme a mi nueva situación este verano...con estos pelos! Bueno, suena muy trágico y tampoco es para tanto, un coñazo, eso si. Perdón por la palabra, pero es lo que es.

Pero sería muy injusto transmitir sólo cosas malas, con la cantidad de días bonitos que ha tenido este último mes! Lo primero contaros que el día 27 de marzo tuve cita con mi oncólogo, y aunque no fue de las que más me gustaron, por sus prisas, su residente...en fin, cosillas que me molestan, lo cierto es que me dio una gran noticia, mi gammagrafía ósea estaba bien, no hay nada en los huesos! Qué alegría! Con los dolores que tengo, a veces es imposible no pensar en la terrible palabra "metástasis", que también se puede ya vivir con ella, que la medicina ha avanzado mucho....pero bueno, yo no la quiero, gracias.  Así que mucha tranquilidad de que me vuelvan a confirmar que estoy "limpia".

Luego agradeceros los muchísimos mensajes por todos los medios que me llegaron tras escribir que hacia un año del diagnóstico, qué pasada, cuantas cosas bonitas! Gracias, gracias y mil gracias! Y sobre todo, lo que más me emociona es la gente que me escribe para decirme que les estoy ayudando a llevar esto, que se sienten más acompañadas al ver que nos pasan las mismas cosas, y me piden que no deje de escribir, eso es lo más!

Algún que otro encuentro inesperado que me ha llenado de alegría, reuniones familiares, un par de fiestas de esas en las que vas con tus amigas pero además te encuentras con gente a la que te hace mucha ilusión ver, comiditas que se alargan toda la tarde y que te hacen comprobar de nuevo que hay personas con la que no hace falta hablar todos los días para sentir confianza, complicidad... y un año más, todos los detalles de mis amigos y primos cofrades que de verdad me llegan al corazón. Como agradezco que me digan que me han tenido en sus oraciones! No creo que pueda demostrar nunca lo suficiente lo que significa todo eso para mí. Alguno tiene agobiados a todos los Cristos y todas las Vírgenes de Sevilla y sobre todo de Triana, (que le caen más cerquita) hablándoles de mí, un día le van a decir que hay más gente! Jajaja. Gracias Gordi!

Y por último, el broche de oro, el concierto de mi querido Manuel Carrasco. ¡Es que me encanta! Ir con mi hermana Isa, me gustó más todavía, porque la adoro, y porque no parece que tenga 16 años menos que yo. ¡Cuánto disfrutamos! No os podéis imaginar lo emocionante que fue la dedicatoria que nos hizo al cantar Mujer de las mil batallas, esa canción que ya me sabía de antes pero de pronto me convertí en una de las protagonistas. La letra cuando te toca te das cuenta de la fuerza que tiene, y encima todo el palacio de congresos que estaba a reventar de pie y cantándola...uffff me vuelvo a emocionar! Que pedazo de regalo de Reyes me hicieron mis primos! Que gente más buena tengo siempre a mi lado! Con eso me quedo!

Hoy me ha vuelto a tocar Herceptin, mis tres horitas enchufada en el hospital de día. Llevo 23 sesiones entre unas y otras...y aunque no me sienta muy mal, se me hace muy muy pesado ese ratito. Hoy he decidido oír música, normalmente charlo con mi madre que está allí la pobre sólo por acompañarme, o con mi rubia que siempre va un ratito (o dos...), pero hoy he hablado poco la verdad.   Aquello me devuelve a una realidad muy dura, y hoy no tenía muchas ganas...ahora a recuperarme y disfrutar de los 21 días que me quedan por delante para el próximo pinchazo.

Gracias por seguir ahí. Os cuento más cositas en breve.  








martes, 25 de marzo de 2014

Un año!

Hoy es un día normal, un día cualquiera, un martes 25 de marzo en el que no tengo ningún plan especial...un día muy diferente al del año pasado en el que tuve que enfrentarme a la temida noticia, tenía cáncer, y eso tampoco es que fuese mi plan, a veces nos olvidamos de que el plan ya nos lo tienen hecho...ese me vino solo, sin avisar, se impuso por encima de todo lo demás. Ahí todo pasó a un segundo plano, todo lo inaplazable, lo urgente o lo importante que tuviese que hacer ese día se quedó parado en aquel Lunes Santo...porque llegó la enfermedad, el bicho, como yo le llamo, y desgraciadamente una noticia así lo llena todo.

Podría contaros cada minuto de ese día, desde que fuimos al laboratorio y leímos lo que había, hasta la espera para que el médico nos lo explicara. Podría contaros el nerviosismo de ver a mi hermana y a Diego oír al médico sin poder contener las lágrimas, y luego ir a contarles todo aquello a mi madre y a mis otros dos hermanos...que cosa más dura, qué fuerte...qué frialdad y que normalidad le dimos a todo. Yo no quería tragedias...supongo que no les dejé expresar todo lo que sentían, pero era yo la que no podría haber soportado verlos hundidos. La primera llamada para contárselo a mi mochila...el resto que hice para contárselo yo a algunas personas, a algunas amigas...en fin, todo lo que pasó aquel día lo recuerdo segundo a segundo, como una película, cada reacción.... Ahora no sé cómo pudimos comer, cenar y dormir después de haber oído todo aquello...pero en el fondo todos somos fuertes, y lo que no nos imaginamos que vamos a poder soportar, también lo soportamos.

Pero para mí no es sólo importante el día de hoy, si no que toda esta semana la he vivido llena de emociones, unas contenidas y otras no, porque fue una semana muy intensa la de hace un año...la llamada del médico, el temernos lo peor, la despedida de mis compañeros diciendo"seguramente vuelvo mañana, pero por sí acaso...", y no, no volví. Aún no he vuelto después de aquella biopsia tan dolorosa. La espera con mi familia y mis temores o premoniciones, la llamada del laboratorio diciendo que tendrían que completar la biopsia con la "inmunohistoquimica"...y poner esa palabra en Google, que ya te vas haciendo una idea de lo que te espera.

En fin, fue una semana entera como viendo que venía un túnel, y un día en el que por fin llegó. Hoy hace un año de aquel día en el que todo cambió. Yo cambié, y todos los que me quieren cambiaron...pero como he dicho muchas veces, el cáncer venía contra mí, pero el resto del mundo se puso a mi favor. Parecía que todos sacaban sus mejores armas para ponerlas a mi disposición. Fueron muchas señales, muchas coincidencias, muchas casualidades en las que ya sabéis que no creo, las que me hicieron ver que podía, y entregarme a esto con todas mis fuerzas y todas mis ganas sin pararme nunca a preguntarme por qué a mí ni por qué ahora. Sentía que recuperarme no era un derecho, si no una obligación, tenía que intentarlo y tenía que conseguirlo.

Esta última semana, sin darle mucha importancia, la he llenado de buenos momentos, he querido que cada día tuviese algo bonito para celebrar que hace un año los médicos veían mi futuro con mucha incertidumbre. Y lo he conseguido, con una comida agradable, cafelito con amigas de las que están siempre, ratito con una amiga a la que veo poco y conociendo a su hija, y por supuesto, con el bautizo de mi sobrina donde sé que todos sin decirlo estábamos celebrando que el cáncer ya se ha ido y sus secuelas cada vez se notan menos. ¡Todos estaban tan bien! sé que en la mente de todos estaba el susto que pasamos hace un año. Pero no hizo falta hablarlo, sólo disfrutar, reírnos, cantar y bailar todo lo que pudimos. Un día inolvidable.

Han pasado muchas cosas que nunca pensé que me tocarían a mi, aún me están pasando, pero mirando atrás me salen muchas sonrisas, mucha emoción, mucho agradecimiento, mucho cariño del bueno, del que se queda para siempre, mucho aprender de cómo somos, para bien y para mal. Esta enfermedad te hace ver las cosas más claras, sin aditivos, quita lo accesorio y deja sólo lo principal...todo esto me ha dado libertad, no sé explicarlo. Libertad para aceptar y expresar lo que siento, lo que quiero, lo que me gusta y lo que no. Supongo que el cambio físico hace mucho, por no poder elegir, por tener que aceptarlo...No sé, quizás es contradictorio, pero así me siento, mucho más libre. Ayer lo hablaba con dos "dulces" amigos, (jajaja, vosotros me entendéis), que me veo estupenda siempre. Creo que he dejado de preocuparme por las apariencias, por como me ven los demás, por la talla, por el pelo...para mí lo importante es estar, y punto, esté guapa o fea, más o menos gorda y con más o menos pelo.

Y con todo esto, lo que quiero es compartir y celebrar que he vivido un año más desde aquel terrible momento en el que me sentía tan pequeñita ante la palabra CANCER, que en mi familia era sinónimo de muerte, y no me imaginaba el futuro, todo estaba por pasar...escuchar por primera vez "los porcentajes de supervivencia" en boca de un médico y dirigido a tí, no es nada agradable, la verdad, es muy impactante. Pero ya véis, se asume, se enfrenta, y hoy celebro estar dentro de esos porcentajes. 

Hoy quiero animar a las que ahora empiezan a luchar por su vida, a decir que no ha llegado aún su momento. Desgraciadamente he sabido de varias personas últimamente a las que acaban de diagnosticarles cáncer, y se me encoge el estómago la verdad. Pero luego me miro, y veo que podemos con esto, que somos capaces de enfrentarlo por lo menos. Hay que ser fuerte, no tener miedo, y en mi caso tengo la suerte de tener fé, y eso ayuda muchísimo. Y no sé cómo, pero pensar que todo pasa, que se acaba, y de pronto ha pasado un año..

Ahí estoy yo el día que recibí la noticia, que quise hacerme una foto porque le temía muchísimo al cambio físico...hoy no soy así en absoluto! tengo varios kilitos de más, el pelo muy corto y gris, y muchas cicatrices que no se ven...pero hoy soy mucho más fuerte que la que véis ahí, mucho mayor, mucho más madura, mucho más consciente de lo que es importante y lo que no, mucho más disfrutona (y eso que antes ya lo era, jajaja), y con mucha más capacidad de enfrentarme a lo que venga. En esa foto estaba más enferma que nunca, el cáncer campaba a sus anchas por mi cuerpo y se empezaba a meter en el sistema linfático...y yo tenía ese aspecto aparentemente tan bueno...hoy, un año después, soy una mujer sana, que tuvo cáncer y que está feliz porque la primera batalla la ha ganado, la guerra es larga y aún es muy pronto para decirlo...Pero la primera vuelta, como dicen los futboleros, la he ganado yo. Y por goleada!

Ahora me quedo con la letra de una chirigota que me emocionó el otro día, un mensaje para todas aquellas personas que se enfrentan a este desconocido mundo del cáncer: "aquí hay que apretar los dientes, no asustarse, que se puede".

ÁNIMO!!!! 



miércoles, 5 de marzo de 2014

Mi "normalidad"....

Siempre queremos lo que no tenemos, y a veces no nos acordamos de cuanto hemos deseado este momento. Eso me esta pasando a mi. Yo ahora quiero un imposible, quiero estar bien ya! Quiero acabar con todo esto y si puedo olvidarlo, mejor, sin embargo, para eso queda mucho...y lo que me parece mentira es que si hace unos meses me hubieran preguntado cual era mi mayor deseo, yo hubiera dicho exactamente lo que tengo hoy, tener pelo, no tener que ponerme pañuelo, no tener ganas de vomitar, encontrarme relativamente bien, no ir tanto al hospital, y haber pasado lo peor...sin embargo ahora no quiero esto! O mejor dicho, no me conformo solo con esto!

¿Y que me queda?. ¿Machacarme pensando que esto no es lo que quiero?. ¿O preguntarme por la otra opción?. Pues vamos a ver, la otra opción era peor, antes estaba peor, aunque reconozco que me sentía más fuerte. Mi padre, que era muy exigente siempre decía que había que compararse con los mejores, no con los peores, para así siempre aspirar a más. Sin embargo ahora tengo que llevarle la contraria a papá...me comparo con los que están peor, o mejor dicho, conmigo misma cuando estaba peor, y así veo todo lo que he superado y todo lo que he sido capaz de vivir sin hundirme, y sin duda lo de ahora es mejor.

Sí, si la otra opción es la de hace unos meses, prefiero estar como ahora, por supuesto! Pero ahora hay que buscarle a esto sentido cada día, o mejor dicho, cada rato de cada día...cuando se está en plena guerra se es más fuerte, pero ahora es como estar en tierra de nadie...ni mal del todo, ni bien del todo. No puedo trabajar, pero tampoco puedo estar todo el día descansando...uffff, es complicadillo, la verdad.

Ahora estoy disfrutando de esa "normalidad" que muchos ven en mi sólo porque tengo pelo, pero lo cierto es que esta etapa, aunque mejor que las anteriores, y aunque la deseara muchísimo, no se parece en nada a lo que para mí es normalidad, y lo peor es que según me cuentan todos los que están implicados en este proceso, (médicos, psicólogos, enfermeras, otras pacientes que ya han pasado por esto...), mi normalidad nunca va a ser exactamente la de antes. O puede que tarde mucho tiempo en ser la de antes. Así qué voy a intentar hacerme a la idea y no agobiarme mucho, y recordar que todo es por mi bien, que estoy invirtiendo en futuro, para asegurarme una laaaarrga vida. Pero me cuesta...

Algunos días me revelo, y de pensar las pocas cosas que puedo hacer, decido no hacer ninguna, paso, me aburro y ya está, pero luego al día siguiente vuelvo a levantarme con ganas de comerme el mundo, y valorando lo poquito que puedo hacer. Un paseo, una comida o un cafelito con amig@s, un rato con mis sobrinos, estar con toda mi familia...si, eso es lo que hay, poca cantidad, pero mucha calidad, y eso es una suerte.

Mañana tengo otra vez pinchazo, qué pereza me da! Otra vez 3 horitas allí enchufada, recordándome que he tenido cáncer y que aún estamos luchando contra él, y otra vez a encontrarme regular unos días, y a estar otra vez más cansada...Pero bueno, es lo que hay, y no voy a estar todo el día lamentándome, no sirve de nada, trataré de reinventarme cada día, como nos contó el otro día Luis Galindo en una conferencia fantástica a la que tuve la suerte de acudir, y disfrutando de esta "normalidad" tan poco normal que tengo ahora.

Ahí os dejo una fotillo de esos ratos normales y buenísimos que tengo la suerte de poder vivir, un cafelito al sol y un rato de risas y buena compañía. Ah! Y mi melenon, que ya me hago raya y todo! Jajaja

Hasta la próxima! Y gracias de nuevo por estar ahí, y gracias a los que me habéis escrito últimamente, a los que he podido contestar y a los que no, todos los mensajes de ánimo son importantes y me hacen mucha ilusión, de verdad!



lunes, 17 de febrero de 2014

Tocate, o te toca.

Ese es el lema de una campaña de concienciación para las mujeres, para que nos revisemos, que esta  llevando a cabo una chica con cáncer de mama que creo que es de Venezuela. Una belleza de niña de 27 años que cuando ha visto que su vida se paraba por esta enfermedad, ha decidido trabajar para que no pase más, y de momento lo único que se puede hacer para eso es insistir en la prevención.

Yo es un tema que hablo con los más cercanos, pero me he dado cuenta que no he aprovechado esta gran plataforma para hacerlo. Y ya que sois tantas las que me decís que me leéis, voy a aprovechar para mandaros este mensaje, y poneros "deberes". Niñas, mujeres, amigas, las que me conocéis y las que me leéis sin conocerme, hay que autoexplorarse, y acudir al médico a revisiones por lo menos una vez al año. Y ser pesadas con los médicos si nos queda duda, si sentimos algo raro. Es muy importante, la forma de salvarte la vida. La forma de que un diagnóstico pase de operación y algo de tratamiento, a tratamiento, operación y ya veremos, o a...tragedia gorda, metástasis y pocas soluciones o más duras y dolorosas y largas. 

Dicen las estadísticas que una de cada 8 mujeres vivimos el cáncer de mama. Las cifras son escalofriantes, así que vamos a estar atentas para que bajen esos porcentajes.

Voy a contaros un poco de mi historia, para desmitificar algunas creencias sobre este tipo de cáncer, que afortunadamente es el único que conozco de cerca. Yo siempre he tenido problemas hormonales, con la regla, los embarazos fallidos, etc, sin embargo, y a pesar de que todos los que me conocen lo pensaron al principio, mi cáncer no es hormonal, es decir no tiene nada que ver con esos problemas.

Os cuento, me quitaron un fibroadenoma en febrero de 2012. No se definir muy bien lo que es, pero es un tipo de quiste o tumor benigno que cuando crece mucho hay que quitarlo, y el mío era grandecito. Desde esa fecha, iba a revisiones al principio cada mes, luego cada 3 meses, y después me tocaba a los 6 meses. Tenía que haber ido en diciembre pero por diferentes circunstancias que no vienen al caso, no fui hasta febrero. Mi médico, que es un máquina en esto, me hizo una ecografia y una mamografia y me dijo que volviera en 3 meses, que había algunos quistecitos que había que vigilar, pero que de momento me quedase tranquila. Quince días después de eso, me encontraba fatal, estaba muy cansada, me dolían las piernas, los riñones, estaba irritable, triste...y uno de los quistecitos estaba más grande y más duro. No se qué relación tiene una cosa con otra, pero hablando con otras enfermas, les pasó lo mismo, antes del diagnóstico ya no se encontraban bien, en general.

El bulto crecía por día, se puso rojo y me dolía muchísimo. Tuve que ir una tarde a urgencias con mi madre porque estábamos verdaderamente asustadas. Infección, fue el diagnóstico, mastitis. Antibiótico y descanso. Pero no me convenció. Así que al día siguiente me vio mi médico. Coincidían en que era infección, pero me pinchó allí sobre la marcha y me saco líquido para analizarlo. Una semana después me llamaron de la consulta para decirme que ya habían llegado los resultados de lo que habían analizado, y no era malo. ¿Cómo os quedáis? Pues sí, "ausencia de células neoplasicas". Pero al decirle a la enfermera que aquello no iba a mejor, me dijo que se lo comentaría al médico y luego me llamaban.

Era 18 de marzo de 2013, yo estaba con mi amiga Sonia en unas jornadas sobre mujeres emprendedoras que a las dos nos encantan, haciendo planes para ser como las ponentes, que todas eran súper directivas de empresones y celebrando la cervecita que nos tomaríamos después. Pero sonó mi teléfono. El médico  quería verme ese día, sí o sí. Así que a las 9 de la noche estaba yo alli esperando a que me viese, y a las 11, cuando acabamos, yo ya sabía que tenía algo malo. Su cara lo decía todo y la de otro colega al que llamó para que viese también la ecografia. Ahí ya fue todo rápido. Biopsia urgente, yo cada vez encontrándome peor, sin hambre, débil, el pecho hinchadisimo...y en una semana diagnóstico confirmado. Cáncer de mama, en un estado muy avanzado. Hasta que no analizaron tejido sólido no lo supieron, es así de hijo de su madre...el líquido que lo rodeaba no tenía células malas, y en las ecos y mamografias no se veía. Sólo con la biopsia lo pudimos saber. Estaba ahí escondido...como me dijo el oncólogo, venía a por mi.

Lo que ha venido después, ya os lo he ido contando...Así que vamos con las conclusiones. La primera es que no siempre es hormonal. Aquí tenéis el ejemplo. La segunda y más importante, porque la oigo muchísimo, es que lo que duele también puede ser malo. No se por qué todos creemos eso, que si duele no hay que preocuparse, que si se ve tampoco, y eso no es asi. En mi caso el cuerpo avisó, tuve esa suerte. Unos meses después aquello habría sido mucho peor de lo que es. Pero se veía, dolía, estaba rojo...todo lo que pensamos que no puede ser cáncer. La tercera, es que no siempre se hereda, en mi familia nadie ha tenido cáncer de mama. Y la última y ya os dejo, hay que ir al médico a la mínima sospecha, y si no te quedas tranquila hay que insistir. Sólo así, cogiéndolo a tiempo podemos vencerlo.

Espero que me hagáis caso las perezosas, las que les da corte ir al médico sin motivo, las que dicen que en su familia no hay antecedentes, las que tienen miedo de ir por si les dicen algo malo...en fin, todas las que no os revisáis.

Gracias otra vez por estar ahí y por preocuparos por mí. El pinchazo del jueves no me sentó muy mal, me hinché un poco y estaba más cansada de lo que ya estoy siempre, pero así y todo pude ir a la boda de mi amiga María y pasar un rato buenísimo.

Hasta otro día!

lunes, 10 de febrero de 2014

Medicina de cariño!

Aún estoy recuperándome de la resaca que me dejó la fiesta del viernes, y no porque yo beba, si no por la inyección de cariño tan grande que recibí. Aún ahora recuerdo cosas, momentos, palabras y me emociono. Que gente más buena hay por el mundo y que suerte tengo yo de conocer a tanta de esa gente buena.

Si la última vez que escribí estaba con un poco de bajón y de desesperación, hoy tengo que decir que siento todo lo contrario. Me siento fuerte, animada, con ganas de pelear con esto y ganar, y muy agradecida porque cuando me han faltado las fuerzas, de nuevo he sentido como todos los que me quieren han tirado de mí y me han sacado a flote.

Como ya os conté, el último pinchazo de Herceptin me sentó bastante mal, parece ser que por haber coincidido con la radioterapia. Debe ser verdad, porque van pasando los días y estoy mucho mejor. Los dolores en la espalda y al respirar han remitido casi por completo, casi, pero bueno, es que me dolía mucho. De todas formas como le lloré un poquito al oncólogo en el próximo mes tengo que hacerme todo tipo de pruebas, así que me quedaré tranquila del todo cuando tenga los resultados.

A pesar de que las últimas semanas no han sido fáciles por los dolores y mi estado de ánimo tan regulero, lo cierto es que poco a poco me he ido encontrando mejor y haciendo algunas cosillas, que en principio me costaron decidir, pero luego me animé y me alegré infinito de haber estado. Ahora hago pocos planes, pero como dicen que lo importante no es la cantidad, si no la calidad, pues los pocos que hago son de mucha calidad. ¡Pero mucha mucha! 

El fin de semana pasado fuimos de visita al pueblo de mi madre y pasamos el día con algunos de mis primos a los que quiero mucho, y me vine contenta porque lo pasamos muy bien y porque sé que me vieron bien y se alegraron. Chute de cariño del bueno que me hace poner una sonrisa cada vez que lo recuerdo. ¡Qué familia tengo....qué afortunada soy! 

Y el viernes, de fiesta benéfica por la noche. Lo de salir por la noche, arreglarme, pintarme y ponerme tacones es algo que me hace más ilusión que cuando tenía 15 años, la verdad. Así que la cosa ya empezó bien, porque salgo de casa como la que va a recoger un Goya (esto viene al caso porque anoche me tragué la gala entera, jajaja). Y una vez allí, la verdad es que no me lo pude pasar mejor. Estuve con amigos de los de siempre, con los que es un gustazo volver a compartir ratitos buenos, pero además vi a mucha gente a la que hace tiempo que no veo pero que sé que están pendientes de mi evolución, que preguntan por mi, que me leen y que me mandan mensajes de ánimo. Amigos de amigos, que sin conocerme se acercaron a decirme que sabían por lo que estaba pasando, y que me decían cosas preciosas. Gente que de verdad se alegraba de verme ya con mi pelo y allí bailando todo lo que podía. 

No sé si quieren que las nombre, pero ellas saben quienes son...y no tengo palabras para expresar el cariño y la fuerza que me dieron el viernes. La fiesta era a beneficio de los niños de Perú, y creo que fue todo un éxito en cuanto a recaudación pero la que más recaudó fui yo, sin duda, que me vine cargada de lo más importante, medicina de la buena, cariño, cariño y más cariño. Y es un gustazo que en estos tiempos en que la mayoría de la gente se queja por todo, mi hermana, Diego y yo salimos de allí diciendo ¡qué buena es la gente! 

Esta semana tengo de nuevo pinchazo, el jueves, espero que no me siente tan mal como el último. Inyección de medicina de la de hospital, pero ya llevo mi dosis de la otra, la medicina que me habéis dado entre todos. Gracias. Gracias y mil veces gracias! 



miércoles, 29 de enero de 2014

Descansa, si te urge, pero no te rindas!

Pues sí, esa frase que alguien me mandó hace tiempo en un poema y que tengo puesta en mi mesa de trabajo, es la que se me vino ayer a la cabeza despues de hablar con mi oncólogo. Por fin ayer tuve cita con él que no lo veía desde noviembre, y salí con una importante mezcla de sentimientos, y repitiéndome eso, no te rindas, no te rindas...

Le conté que hacía dos semanas que había terminado la radioterapia, y que el jueves me habían puesto el cuarto pinchazo de Herceptin, (todo eso él ya lo sabía porque tenía los informes por delante, pero yo siempre le hago un resumen), y le dije que me encontraba peor que nunca. Mucho más cansada, y eso me hacía estar desanimada porque no tener fuerzas para hacer nada ni ver a nadie me deprime un poco, la verdad. Y me tranquilizó, me dijo que era muy normal, y que los efectos de la radioterapia no se ven pero tardan en irse, y por supuesto, el Herceptin es un chute que puede sentar mal. A todo el mundo no le sienta igual, pero por lo general cansa bastante. Mis marcadores tumorales y analíticas me dijo que estaban bien.

Yo le dije que quería trabajar y empezar a recuperar mi vida normal, y volvió a recordarme que no hay superwomans en esto, y que este tiempo de curación es muy importante y hay que centrarse en el cien por cien. Que me merecía dedicarme solo a ello. Pero lo que más me impactó, fue que me dijo que estábamos en la mitad...¿cómo? ¿En la mitad de que? Pues sí,en la mitad del proceso...ha pasado lo más duro, pero queda bastante. En marzo hace un año del diagnóstico y yo pensaba que ya empezaría a ser yo. Y resulta que no. Hasta julio dura el tratamiento que, sí bien no me da fatiga ni hace que se me caiga el pelo, me tiene agotada y con muchos dolores por todo el cuerpo, sobre todo en la espalda, y después de verano hablaremos otros temas como el otro pecho que tiene algunos bultitos y que a lo mejor para curarnos en salud hay que quitar...en fin, que esto no se acaba! 

Además ahora hay que volver a la pruebas desagradables para descartar que mis dolores de espalda sobre todo, no sean nada malo....en fin, ni pensar en eso, pero las pruebas hay que pasarlas. Gammagrafía ósea y otras de ese tipo. 

Y ahora, ¿qué? Pues sentí como sí fuera el primer día y tuviera que volver a coger fuerzas y llenarme de ganas de luchar para poder con esto. En aquel momento no me dio tiempo a pensar mucho, todo era tan impactante y tan grave que la fuerza me salió de no se dónde y estuve por encima de las dificultades y llena de optimismo. Ahora no es así...pero tiene que ser así. Ahora hay veces que pienso que sí esto es una broma de mal gusto ya ha durado demasiado...Pero creo que tengo que llenarme de fuerzas otra vez, no hay otra manera de pasar esto. Pensé que ya se estaba acabando, la verdad. Y todo el mundo me dice que ya no me queda nada, porque me ven mejor aspecto, más delgada y sobre todo el pelo, pero lo cierto es que si me queda...y bastante. Así qué habrá que reinventarse. Pararse, coger fuerzas, descansar, y volver a luchar. Ya tenía yo ganas de entregarme a mi rutina de trabajo y de calle, no tener tanto tiempo para pensar sí me duele aquí o allí o me gusta o no esto o aquello que me ha pasado...si no vivir simplemente lo que viene con el día a día cargado de trabajo, de preocupaciones, de gente, de prisas...pero no, eso no llega aún.

Esta tarde tengo Reiki, que aunque no sabría explicar por qué, me hace mucho bien. Eso de las energías que nos pasamos los unos a los otros, yo no lo había oído nunca, pero la verdad es que funciona, y la gente que lo da de forma voluntaria es maravillosa, siempre vengo con las pilas cargadas de mis sesiones de Reiki.

Supongo que esta entrada no es tan optimista como las demás, porque yo estoy un poquillo desanimada, pero no os preocupéis, que ha sido una parada, un respirar hondo, coger impulso y empiezo de nuevo, con las mismas ganas y la misma alegría de siempre. Y no, no me rindo. A disfrutar de los planes puntuales que tengo, todos divertidos y rodeada de gente que me quiere. No se puede pedir más! 

miércoles, 15 de enero de 2014

Gracias Sandra Bullock!!!

Ayer terminé las 25 sesiones de radioterapia....por fin! hubo un momento que pensé que no llegaba nunca ese día! Estoy ahora mismo pensando como explicaros los motivos por los que para mi esta etapa ha sido una pesadilla...y creo que mejor no, mejor no buscar culpables ni echar la culpa a circunstancias adversas, sino ver el motivo en mi, en mi problema con las expectativas, como siempre.

Ha sido largo, lo he llevado mal, me he quejado mucho, los pobres que están a mi alrededor lo han sufrido bien, y por qué?, porque esta fase todos pensamos que ya es un paseo, que comparado con lo anterior es como ir a tomar el sol. ¡Nada más lejos de la realidad! sobre todo en mi caso, o mejor dicho, por lo menos en mi caso. Ya he repetido muchas veces que no hay enfermedades sino enfermos, así que en esto, como en todo, cada uno cuenta la feria como le va.

Los tratamientos suelen durar 5 minutos, pero como yo soy tan afortunada, me ha tocado una máquina nueva, más buena y más precisa, mucho mejor según los médicos que son los que mandan, pero claro, los 40 minutos allí tumbada, quieta, incómoda y pasando frío no me los ha quitado nadie. Y he pasado ratos digamos...desagradables. Pero bueno, como siempre, saquemos lo positivo, y lo mejor es que ya se ha acabado. Y sin pastillitas para la paciencia como me dijo el médico que me hacían falta y aún no existen.

En esta parte del tratamiento he aprendido que no tengo que subestimar ninguna de sus etapas. Esta me ha cogido desprevenida, como ya me pasó en verano con lo de la operación...Será también que ya estoy muy cansada y lo de ir a diario al hospital y con los días de Navidad que me han coincidido...en fin, no me esperaba que me afectara así. Si me advirtieron del cansancio, pero no tanto. En mi caso ha sido brutal. No tengo energía para nada, y eso agobia mucho. Siempre cansada y con sueño. Dicen que esto da anemia y que en un mes más o menos se me quitará. Además, al radiar la zona del cuello la garganta podía verse afectada, y así ha sido, estoy ronca todo el tiempo. Yo antes me quedaba ronca en la feria, o después de una buena fiesta.  Ahora en cuanto hablo un ratito me quedo afónica. Parece ser que se inflaman las cuerdas vocales y que unos nodulitos que ya tendría de antes pues ahora están inflamados también. En principio en un mes más o menos todo esto se pasa.

Y mi piel sin embargo, ha aguantado genial. Tengo toda la zona radiada morena como sí llevará 3 días tirada en Zahara o en La Antilla, sin nada de protección (muy mal por mi parte, pero la verdad es que nunca me la ponía, jajaja).  Ahora tengo que seguir con una crema que se llama Celestoderm-V, y luego ya seguir con mi fantástica Biafine que me ha venido tan bien. Estos cuidados por lo menos dos meses, y sin nada de sol por lo menos un año...así que me espera otro veranito digamos "diferente". Que le vamos a hacer. A ver que nos inventamos...

Y ahora diréis, ¿qué significa el título de este post? ¿Qué tiene que ver con el fin de la radioterapia? Pues significa una cosa muy importante que he aprendido y que espero que no se me olvide nunca, cuando vuelva a trabajar o en cualquier circunstancia de mi vida, y es que una sonrisa y ser amable NO CUESTA NADA. Que nuestra actitud puede cambiar el color del día de una persona....por eso yo  desde aquí, en vez de hablar de ciertas malas actitudes que he vivido estos días, quiero darle las gracias a la chica que cada mañana durante mes y medio nos ha dejado entrar en el hospital en coche, para que Diego me dejara justo en la puerta del tratamiento y yo no tuviese que andar.

Ella está allí en su casetilla, como Sandra Bullock en "Mientras dormías", sin saber que dejarnos entrar cada mañana sin pedir explicaciones y decirnos buenos días con esa sonrisa hacia que Diego y yo nos pusiéramos contentos y dijésemos que las cosas iban a salir bien. Yo iba en el coche quejándome, diciendo que ahora me quedaba que pasar otro mal rato, algunos días llorando como los niños pequeños cuando no quieren que los dejen en la guardería, y cuando llegábamos allí, siempre nos hacia sonreír. Así qué Diego y yo decidimos llamarla nuestra Sandra Bullock particular, recordando su papel en aquella película.

Esa chica ha estado allí todas las Navidades y no ha dejado de sonreír y decir buenos días ni uno solo. A las 9 menos cuarto de la mañana, cuando la gente va a trabajar mosqueada, hay atasco, los coches pitan, las enfermeras que me atendieron algunos días enfadadas y quejándose porque les había tocado trabajar en Navidad...y ella allí, alegrandonos el principio del día, con algo tan fácil como sonreír y ser amable. No se cómo se llama, ni se sí lee este tipo de cosas, pero si quería hacerle este pequeño homenaje y darle las gracias, y recordarnos a todos que en nuestros trabajos o en nuestras vidas tengamos una actitud así, porque podemos cambiar el día de la gente a la que atendemos o con la que tenemos que tratar.

Hoy, mi primer día sin ir a radioterapia soló la he echado de menos a ella...bueno y al desayuno con mi rubia y sus compañeras, pero eso seguro que lo repetimos pronto!

Gracias por tu sonrisa cada mañana, Sandra Bullock!