Ayer terminé las 25 sesiones de radioterapia....por fin! hubo un momento que pensé que no llegaba nunca ese día! Estoy ahora mismo pensando como explicaros los motivos por los que para mi esta etapa ha sido una pesadilla...y creo que mejor no, mejor no buscar culpables ni echar la culpa a circunstancias adversas, sino ver el motivo en mi, en mi problema con las expectativas, como siempre.
Ha sido largo, lo he llevado mal, me he quejado mucho, los pobres que están a mi alrededor lo han sufrido bien, y por qué?, porque esta fase todos pensamos que ya es un paseo, que comparado con lo anterior es como ir a tomar el sol. ¡Nada más lejos de la realidad! sobre todo en mi caso, o mejor dicho, por lo menos en mi caso. Ya he repetido muchas veces que no hay enfermedades sino enfermos, así que en esto, como en todo, cada uno cuenta la feria como le va.
Los tratamientos suelen durar 5 minutos, pero como yo soy tan afortunada, me ha tocado una máquina nueva, más buena y más precisa, mucho mejor según los médicos que son los que mandan, pero claro, los 40 minutos allí tumbada, quieta, incómoda y pasando frío no me los ha quitado nadie. Y he pasado ratos digamos...desagradables. Pero bueno, como siempre, saquemos lo positivo, y lo mejor es que ya se ha acabado. Y sin pastillitas para la paciencia como me dijo el médico que me hacían falta y aún no existen.
En esta parte del tratamiento he aprendido que no tengo que subestimar ninguna de sus etapas. Esta me ha cogido desprevenida, como ya me pasó en verano con lo de la operación...Será también que ya estoy muy cansada y lo de ir a diario al hospital y con los días de Navidad que me han coincidido...en fin, no me esperaba que me afectara así. Si me advirtieron del cansancio, pero no tanto. En mi caso ha sido brutal. No tengo energía para nada, y eso agobia mucho. Siempre cansada y con sueño. Dicen que esto da anemia y que en un mes más o menos se me quitará. Además, al radiar la zona del cuello la garganta podía verse afectada, y así ha sido, estoy ronca todo el tiempo. Yo antes me quedaba ronca en la feria, o después de una buena fiesta. Ahora en cuanto hablo un ratito me quedo afónica. Parece ser que se inflaman las cuerdas vocales y que unos nodulitos que ya tendría de antes pues ahora están inflamados también. En principio en un mes más o menos todo esto se pasa.
Y mi piel sin embargo, ha aguantado genial. Tengo toda la zona radiada morena como sí llevará 3 días tirada en Zahara o en La Antilla, sin nada de protección (muy mal por mi parte, pero la verdad es que nunca me la ponía, jajaja). Ahora tengo que seguir con una crema que se llama Celestoderm-V, y luego ya seguir con mi fantástica Biafine que me ha venido tan bien. Estos cuidados por lo menos dos meses, y sin nada de sol por lo menos un año...así que me espera otro veranito digamos "diferente". Que le vamos a hacer. A ver que nos inventamos...
Y ahora diréis, ¿qué significa el título de este post? ¿Qué tiene que ver con el fin de la radioterapia? Pues significa una cosa muy importante que he aprendido y que espero que no se me olvide nunca, cuando vuelva a trabajar o en cualquier circunstancia de mi vida, y es que una sonrisa y ser amable NO CUESTA NADA. Que nuestra actitud puede cambiar el color del día de una persona....por eso yo desde aquí, en vez de hablar de ciertas malas actitudes que he vivido estos días, quiero darle las gracias a la chica que cada mañana durante mes y medio nos ha dejado entrar en el hospital en coche, para que Diego me dejara justo en la puerta del tratamiento y yo no tuviese que andar.
Ella está allí en su casetilla, como Sandra Bullock en "Mientras dormías", sin saber que dejarnos entrar cada mañana sin pedir explicaciones y decirnos buenos días con esa sonrisa hacia que Diego y yo nos pusiéramos contentos y dijésemos que las cosas iban a salir bien. Yo iba en el coche quejándome, diciendo que ahora me quedaba que pasar otro mal rato, algunos días llorando como los niños pequeños cuando no quieren que los dejen en la guardería, y cuando llegábamos allí, siempre nos hacia sonreír. Así qué Diego y yo decidimos llamarla nuestra Sandra Bullock particular, recordando su papel en aquella película.
Esa chica ha estado allí todas las Navidades y no ha dejado de sonreír y decir buenos días ni uno solo. A las 9 menos cuarto de la mañana, cuando la gente va a trabajar mosqueada, hay atasco, los coches pitan, las enfermeras que me atendieron algunos días enfadadas y quejándose porque les había tocado trabajar en Navidad...y ella allí, alegrandonos el principio del día, con algo tan fácil como sonreír y ser amable. No se cómo se llama, ni se sí lee este tipo de cosas, pero si quería hacerle este pequeño homenaje y darle las gracias, y recordarnos a todos que en nuestros trabajos o en nuestras vidas tengamos una actitud así, porque podemos cambiar el día de la gente a la que atendemos o con la que tenemos que tratar.
Hoy, mi primer día sin ir a radioterapia soló la he echado de menos a ella...bueno y al desayuno con mi rubia y sus compañeras, pero eso seguro que lo repetimos pronto!
Gracias por tu sonrisa cada mañana, Sandra Bullock!
Ha sido largo, lo he llevado mal, me he quejado mucho, los pobres que están a mi alrededor lo han sufrido bien, y por qué?, porque esta fase todos pensamos que ya es un paseo, que comparado con lo anterior es como ir a tomar el sol. ¡Nada más lejos de la realidad! sobre todo en mi caso, o mejor dicho, por lo menos en mi caso. Ya he repetido muchas veces que no hay enfermedades sino enfermos, así que en esto, como en todo, cada uno cuenta la feria como le va.
Los tratamientos suelen durar 5 minutos, pero como yo soy tan afortunada, me ha tocado una máquina nueva, más buena y más precisa, mucho mejor según los médicos que son los que mandan, pero claro, los 40 minutos allí tumbada, quieta, incómoda y pasando frío no me los ha quitado nadie. Y he pasado ratos digamos...desagradables. Pero bueno, como siempre, saquemos lo positivo, y lo mejor es que ya se ha acabado. Y sin pastillitas para la paciencia como me dijo el médico que me hacían falta y aún no existen.
En esta parte del tratamiento he aprendido que no tengo que subestimar ninguna de sus etapas. Esta me ha cogido desprevenida, como ya me pasó en verano con lo de la operación...Será también que ya estoy muy cansada y lo de ir a diario al hospital y con los días de Navidad que me han coincidido...en fin, no me esperaba que me afectara así. Si me advirtieron del cansancio, pero no tanto. En mi caso ha sido brutal. No tengo energía para nada, y eso agobia mucho. Siempre cansada y con sueño. Dicen que esto da anemia y que en un mes más o menos se me quitará. Además, al radiar la zona del cuello la garganta podía verse afectada, y así ha sido, estoy ronca todo el tiempo. Yo antes me quedaba ronca en la feria, o después de una buena fiesta. Ahora en cuanto hablo un ratito me quedo afónica. Parece ser que se inflaman las cuerdas vocales y que unos nodulitos que ya tendría de antes pues ahora están inflamados también. En principio en un mes más o menos todo esto se pasa.
Y mi piel sin embargo, ha aguantado genial. Tengo toda la zona radiada morena como sí llevará 3 días tirada en Zahara o en La Antilla, sin nada de protección (muy mal por mi parte, pero la verdad es que nunca me la ponía, jajaja). Ahora tengo que seguir con una crema que se llama Celestoderm-V, y luego ya seguir con mi fantástica Biafine que me ha venido tan bien. Estos cuidados por lo menos dos meses, y sin nada de sol por lo menos un año...así que me espera otro veranito digamos "diferente". Que le vamos a hacer. A ver que nos inventamos...
Y ahora diréis, ¿qué significa el título de este post? ¿Qué tiene que ver con el fin de la radioterapia? Pues significa una cosa muy importante que he aprendido y que espero que no se me olvide nunca, cuando vuelva a trabajar o en cualquier circunstancia de mi vida, y es que una sonrisa y ser amable NO CUESTA NADA. Que nuestra actitud puede cambiar el color del día de una persona....por eso yo desde aquí, en vez de hablar de ciertas malas actitudes que he vivido estos días, quiero darle las gracias a la chica que cada mañana durante mes y medio nos ha dejado entrar en el hospital en coche, para que Diego me dejara justo en la puerta del tratamiento y yo no tuviese que andar.
Ella está allí en su casetilla, como Sandra Bullock en "Mientras dormías", sin saber que dejarnos entrar cada mañana sin pedir explicaciones y decirnos buenos días con esa sonrisa hacia que Diego y yo nos pusiéramos contentos y dijésemos que las cosas iban a salir bien. Yo iba en el coche quejándome, diciendo que ahora me quedaba que pasar otro mal rato, algunos días llorando como los niños pequeños cuando no quieren que los dejen en la guardería, y cuando llegábamos allí, siempre nos hacia sonreír. Así qué Diego y yo decidimos llamarla nuestra Sandra Bullock particular, recordando su papel en aquella película.
Esa chica ha estado allí todas las Navidades y no ha dejado de sonreír y decir buenos días ni uno solo. A las 9 menos cuarto de la mañana, cuando la gente va a trabajar mosqueada, hay atasco, los coches pitan, las enfermeras que me atendieron algunos días enfadadas y quejándose porque les había tocado trabajar en Navidad...y ella allí, alegrandonos el principio del día, con algo tan fácil como sonreír y ser amable. No se cómo se llama, ni se sí lee este tipo de cosas, pero si quería hacerle este pequeño homenaje y darle las gracias, y recordarnos a todos que en nuestros trabajos o en nuestras vidas tengamos una actitud así, porque podemos cambiar el día de la gente a la que atendemos o con la que tenemos que tratar.
Hoy, mi primer día sin ir a radioterapia soló la he echado de menos a ella...bueno y al desayuno con mi rubia y sus compañeras, pero eso seguro que lo repetimos pronto!
Gracias por tu sonrisa cada mañana, Sandra Bullock!

